sábado, 22 de diciembre de 2012

Para ver en Navidad: Que Bello es Vivir


Dicen que en la época navideña este clásico de Frank Capra es la película más exhibida en los canales de televisión de todo el mundo. Las razones de su vigencia no están sólo en su muy optimista mensaje, sino en una serie de elementos que la transforman en un filme para ver y seguir viendo.

Frank Capra ha sido considerado el director del “Sueño Americano”.  Sus más famosas películas “It happened one night” (“Sucedió una noche”, 1934), “Mr. Smith goes to Washington” (“Caballero sin espada”, 1939), “Meet John Doe” (“Juan Nadie”, 1941) y “It's a wonderful life” (“Que bello es vivir”, 1946) están llenas de esa esperanza de que a pesar del egoísmo de los poderosos y las injusticias del sistema, cuando la gente es buena las cosas terminan saliendo bien. Puede ser porque él mismo fue producto de la época en que con esfuerzo y trabajo duro cualquier persona podía encontrar su lugar en “el país de las posibilidades”.

Capra salió de su Sicilia natal a la edad de cinco años, su familia se unió a las miles de familias que emprendían el dificultoso viaje en barco desde Europa a probar suerte en el joven Estados Unidos. Llegó a vivir con su hermano en la pequeña –en 1903- ciudad de California. Allí pudo comenzar sus estudios básicos y luego pasó por la Caltech, el Instituto Técnico de California en donde descubrió su entusiasmo por las artes creativas. Después de alistarse para la Primera Guerra Mundial, logró su ciudadanía y comenzó el acercamiento a Hollywood,  al igual que muchos otros nombres relevantes del cine clásico, el proceso involucraba hacer carrera primero como extra y luego como técnico. Finalmente en los años ’30 se transforma en uno de los directores más prolíficos y reconocidos de Hollywood, manteniendo una muy productiva actividad hasta los años sesenta.

Dentro de la filmografía de Capra “Que Bello es Vivir” se mantiene como uno los puntos más altos. Y razones sobran. La película cuenta con el gran James Stewart en el rol protagónico. Para muchos cinéfilos –entre los que me incluyo- se trata de uno de los más grandes actores dramáticos de la época dorada de Hollywood, recordado por sus notables actuaciones en clásicos como “Vértigo” de Hitchcock y “The Philadelphia History” de George Cuckor, por la cual ganó un premio Oscar.  Stewart tiene la no menor cualidad de pasar -en un mismo papel- de lo cómico a lo dramático, y “Que Bello es Vivir” es una de las mejores pruebas de ello. En esta película Stewart interpreta a George Bailey, un hombre bueno que renuncia repetidamente a sus sueños por el bien de los demás.  En un momento de crisis en donde parece que sus buenas acciones no sirven para sacarlo de la oscuridad en que está metido piensa en suicidarse, tirándose de un puente en plena Noche Buena. Sus intenciones se desvanecen al ver a un anciano ahogándose en el río y al salvarlo se salva a sí mismo ya que este anciano es su ángel guardián que le mostrará que hubiera sido de la vida de su pueblo y de sus seres queridos si él no hubiese existido.

Esta simple historia podría parecer muy inocente para los tiempos que corren, pero es su eficiente construcción cinematográfica la que hace que cada una de sus escenas –por más caricaturescas que puedan parecer en el papel- resulten frescas y creíbles. Capra no sólo creaba historias con inspiradores finales felices, sino que tenía una manera de contarnos estas historias que permite que aún hoy, en épocas de cinismo y desesperanza, sigan funcionando como reloj.

También, digámoslo, siempre hace bien ver una película que nos devuelve la fe en los otros y en nosotros mismos. Que nos permite volver a creer que es cierto que uno cosecha lo que siembra y que a pesar de que a la gente buena le puedan pasar cosas malas, nunca estarán solos. Si el cine sirve para darnos ese calorcito en el corazón, Navidad es una excelente fecha para regalarnos esa sensación y compartirla agradeciendo las buenas intenciones y el buen cine.

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